Todos hemos tirado de traductor de Google cuando nos hemos enfrentado a dudas con alguna palabra en otro idioma, pero cuando te juegas una entrevista de trabajo o un negocio, no es aconsejable utilizar traductores automáticos. Para documentos oficiales, ¡ni se te ocurra! No te los admitirán.

Lo primero será entender qué son los traductores automáticos. Se trata de sistemas que pueden conseguirse bien online, bien descargando un software o aplicación que se instala en los equipos, permitiendo la traducción directa e inversa de textos. Algunas están especializadas en distintos sectores de actividad, por lo que, supuestamente, con su uso es posible ofrecer trabajos de calidad profesional.

El auge de estas herramientas se ha producido porque su uso permite abaratar los costes. No obstante es muy fácil que los resultados sean decepcionantes. Muchos lo hemos podido comprobar al tratar de usar alguna de ellas, como la del buscador por antonomasia que mencionábamos al inicio, o algunas otras.

En este punto quizá pienses: —¡Qué van a decir ellos, si son traductores!—, y tienes razón, aunque no vamos a ocultar que  incluso pueden ser de utilidad para nuestro propio trabajo. No obstante, vamos a tratar de demostrarte con 5 razones de peso por qué merece la pena contratar a un traductor profesional en lugar de utilizar tú mismo una de esas aplicaciones.

  • Una traducción literal es una mala traducción. Aunque existen varios sistemas, en general un traductor automático reemplaza literalmente las palabras de un idioma al otro y en muchas ocasiones no consigue dotarlas de sentido.
  • Cada cultura tiene sus matices. Un profesional de la traducción conoce los matices de la cultura asociada al idioma al que traduce y es capaz de utilizar los giros y expresiones que le son propios, algo que un software no logra conseguir.
  • La traducción e interpretación es un trabajo especializado. Un traductor humano ha pasado largas jornadas de estudio para conocer su propia lengua y la lengua o lenguas que traduce, así como las técnicas de traducción, entre otras materias.
  • Tu tiempo cuesta dinero. En nuestra opinión, esta razón será definitiva porque el tiempo que te dedicas a las tareas de traducción, dejas de dedicárselo a otras actividades del negocio más productivas para ti. Y, sin duda, con mejores resultados. Si consultas nuestras tarifas, o las de otros traductores, verás que los precios son más asequibles de lo que imaginas en relación con la calidad del trabajo realizado.
  • Solo un profesional puede certificar traducciones oficiales. Hay documentos que es obligatorio entregar con una traducción oficial. El traductor jurado es un profesional autorizado por el Ministerio de Exteriores y de Cooperación, al que le ha sido otorgado un título de Traductor-Interprete Jurado que le faculta para dotar de carácter oficial la traducción de cualquier documento.

Si presentas un documento oficial sin la debida certificación, éste será rechazado, con lo que te arriesgas a perder una oportunidad de trabajo, estudios o viaje al extranjero, por ejemplo. Algo que, seguro, te convencerá definitivamente.

Hasta aquí las razones para que contrates los trabajos de un profesional de la traducción en vez de utilizar una herramienta automática. Esperamos que haya sido de tu interés y, como el tema es lo suficientemente complejo, quizá en otra ocasión nos extenderemos más sobre los sistemas de traducción automática. Si te hemos convencido y necesitas alguno de nuestros servicios, ponte en contacto con nosotros. Estamos aquí para ayudarte.

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