¿Te sorprende la pregunta? ¿No? A lo mejor nunca te habías parado a pensarlo. Nosotros tampoco, así que os vamos a contar que surgió revisando uno de nuestros antiguos artículos, “La carrera del traductor. Encuentros sectoriales.” En él mencionábamos el encuentro anual de traductores que organiza ASETRAD, donde encontrábamos una fotografía de grupo de los participantes.

La primera impresión al verla fue que la mayoría eran mujeres, pero aun así nos detuvimos a echar un segundo vistazo y hasta… ¡contar! El resultado fue 60 mujeres y 20 hombres. Entonces, ¿nos puede llevar esto a concluir que la mayoría de traductores e intérpretes son mujeres? Sigamos analizando…

Lo siguiente que hicimos fue pensar en los colegas de profesión que conocemos y la primera respuesta era que la mayoría son mujeres, pero este no es un dato muy empírico, porque depende de muchos factores, incluso de la casualidad.

Así que nos fuimos a buscar estadísticas oficiales sobre estudiantes y trabajadores de traducción.

El Ministerio de Educación facilita datos sobre estudiantes de lingüística y lenguas donde podemos ver que la relación mujeres/hombres es de 70/30.  Parece que ya desde la universidad, las mujeres superan a los hombres, al igual que en el resto de humanidades, ámbito del que procede la mayoría de traductores. Nada nuevo ¿no?

Buscando más estadísticas, hemos encontrado una tesis de hace 6 años en la que se analizaba el sector a lo largo de 3 lustros. En ella se afirma que hace 15 años las mujeres ya superaban a los hombres con un 54% frente a un 46%, algo que hay ido incrementándose en las nuevas generaciones, colocándose al nivel de los datos de estudiantes, es decir 70% frente a 30%.

¿Nos atrevemos a descubrir algunas causas de estos datos?

No sabemos si acertaremos, pero nuestra percepción (y los datos nos apoyan) es que, al igual que en estudios extremadamente técnicos como es la informática o algunas ingenierías predominan los hombres, en los estudios de humanidades predominan las mujeres. ¿Gusto personal, capacidad, habilidades? No nos atrevemos a decantarnos por ninguna razón en particular porque, entre otras cosas, pensamos que todos, hombres y mujeres, estamos capacitados para estudiar cualquier materia o realizar cualquier tipo de trabajo. Faltaría más… Pero lo que describimos es una realidad que no se puede negar.

La traducción es un trabajo que puede realizarse de forma autónoma (en un estudio sobre el sector realizado en 2014-2015, el 65% de los traductores encuestados era autónomo), lo que facilita la conciliación laboral, ya que permite trabajar en casa, algo que aunque cambiando, sigue siendo mayoritario en el caso de las mujeres. Por tanto, hay 2/3 más de traductoras autónomas que traductores. Además es un trabajo que algunos profesionales compaginan con otros, como la docencia, un ámbito también mayoritariamente femenino.

No vamos a entrar en esta ocasión en factores como la brecha salarial o tecnológica, que ya se tratan en otros ámbitos. Queríamos probar que la traducción es cosa de mujeres y pensamos que lo hemos demostrado.

Naturalmente, si se os ocurren algunas otras razones o queréis aportar algo a este artículo, seréis bienvenidos, tanto hombres como mujeres.

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