Llega la primavera, lo que nos parece un buen pretexto para darte algunos consejos que te ayuden a cultivar tus habilidades como traductor. ¿Notaste el juego de palabras? Algo simple, lo sabemos, pero todo sea por estar al día y ofrecer lo mejor a los clientes…

Practica tu idioma o tus idiomas de destino para no olvidarlos. Cuando estudias te esfuerzas al máximo en aprender todo sobre los idiomas que eliges. Para la mayoría eso supone seguir cursos adicionales, asistir a conferencias, ver cine, escuchar música y leer libros en esos idiomas. Viajas y pasas temporadas en los países de referencia para conocer la cultura y te esfuerzas por conocer gente allí. La idea es lograr una completa inmersión que te permita explotar al máximo tus estudios. ¿Eras así en tu época de estudiante de traducción?

Y ahora, ¿por qué has dejado de hacerlo? ¿Ya no te interesa la cultura de esos países, ni te gusta la música, el cine o la literatura? ¿Ya solo piensas en conseguir clientes y trabajar, trabajar y trabajar? Si lo estás logrando o lo has logrado, ¡felicidades!, pero debes saber que puede llegar un día en el que sientas que te has estancado y necesites recuperar el tiempo perdido y quizá sea demasiado tarde. Es fácil comprender que con trabajo es más difícil disponer de tiempo para muchas de esas actividades pero, a cambio, dispones de unos ingresos que te permiten hacerlas con más comodidad o más intensidad. ¡Aprovéchalo!

Es buena idea especializarte en un sector, pero prueba a traducir, de vez en cuando, textos sobre distintas materias y así conservar tus destrezas para la traducción en tu idioma o idiomas de destino. Además, no sabes en qué momento puedes necesitar abordar otros sectores o mercados y esa experiencia puede ayudarte.

Conoce las distintas áreas de la empresa. Muchos traductores, además de expertos en nuestra profesión, también somos autónomos o empresarios. Si es así, necesitarás tener una visión general de lo que implica cualquier negocio.

Adquirir conocimientos sobre fiscalidad, recursos humanos o marketing será útil, no solo para gestionar la actividad, sino para contar con referencias a la hora de contratar servicios de profesionales. Esta base te ayudará a ahorrar y elegirás con más seguridad.

Una visión global de la empresa también te servirá para entender el funcionamiento de las organizaciones que pretendas convertir en clientes. Algunas, sobre todo las más grandes, pueden ser realmente complejas.

Mantente en contacto con otros traductores. El networking es necesario en todas las profesiones y no sirve solo para conseguir clientes, sino para intercambiar experiencias con otros compañeros de profesión con los que también podrías llegar a colaborar. ¿Te apetece la idea? Todo puede hablarse…

Hasta aquí algunas ideas que a nosotros nos han servido para llegar a ser los traductores que somos hoy. Como cada uno tiene su experiencia, quizá te apetezca compartir la tuya con nosotros. ¡No lo dudes!

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